
Pan Diario
Cita del Día
24 de diciembre de 2025
Juan 12:19, 20, 21, 23
19 Pero los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él.
20 Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
21 Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
23 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.
Comentarios – Presentación de Escuela Dominical
Hermano Kevin Blewett, 14-12-2025 (PM)
Quiero que recuerden, niños, que Jesús, en la forma del Espíritu Santo, como una paloma, entra en el establo de su corazón cuando entregan su corazón a Jesús. Cuando deciden seguirlo, Él entra en ustedes y ustedes se convierten en el establo. Ustedes se convierten en ese pequeño pesebre donde pusieron al niño Jesús.
Ahora, quiero contarles algo más. Cuando Jesús nació, no se quedó siendo un bebé. Creció y llegó a ser un niño pequeño, como ustedes. ¿Se imaginan estar en la escuela y que uno de sus amigos fuera Jesús? Y siguió creciendo y se convirtió en adolescente. ¿Se imaginan, adolescentes, que el amigo que vive a la vuelta de la esquina, uno de sus compañeros de curso, creó el mundo, los cielos y la tierra y todo ser viviente? ¿No es eso asombroso? ¡Pero eso es quien Él era!
Y luego se hizo Hombre y caminó entre nosotros. Salió de ese pequeño edificio y comenzó Su ministerio. Lo que quiero decir es que Jesús en ustedes, allá atrás, era un niño pequeño en la sala cuna con los demás. Pero ahora Él se hizo niño para que ustedes puedan ser Él para otros niños; para que el Jesús que está en ustedes sea amoroso, perdonador, bondadoso, viviendo para los demás. Adolescente, Cristo se hizo adolescente y ahora te está pidiendo que seas ese pedacito de Dios en la sala de clases. Ese pequeño pedazo de Cielo en la tierra. Y finalmente, salen del pequeño edificio hacia el ministerio.
Señores, quisiéramos ver a Jesús
Hermano William Branham, 24-12-1961
50 Todos los que tienen una petición en esta noche, siendo esta una noche de víspera de Navidad, quizá tengan algo como esto: “Oh Señor, estoy agradecido en mi corazón por Cristo, y quiero acercarme ahora un poco más que nunca antes. No quiero volver a un pesebre en un establo, sino que quiero hacer de mi corazón un pesebre, no para un Cristo infante, sino para un Cristo que es Dios, Emanuel.” ¿Podrían simplemente hacerlo saber a Cristo levantando su mano? El Señor conceda su petición.
51 Padre Celestial, ahora estamos reunidos en la casa que es llamada casa de oración, el lugar donde nos congregamos para adorar al Señor Jesús en todas Sus grandes obras, y para enseñar Su Palabra, y creer que Él es la Palabra. Te damos gracias por esta noche y por las oportunidades que se presentan delante de nosotros para traer la Palabra del Dios viviente a un pueblo viviente, y especialmente a aquellos que viven en Cristo Jesús, que han sido renovados, han nacido de nuevo, se han convertido en nuevas criaturas. Y también por la oportunidad que tenemos de presentar los hechos a aquellos que no son nuevas criaturas en Cristo, para que esta noche puedan llegar a ser nuevas criaturas en Cristo. Concede a cada una de estas personas el deseo de su corazón.
52 Y que ellos, en esta noche, si no lo han hecho antes, entren en esta gran Iglesia universal, católica; católica en el sentido de “mundial”, apostólica, de santos nacidos de nuevo del Dios viviente. Concédelo, Señor. Que cada persona llegue a ser miembro de Ella. Porque Ella es un Cuerpo, no un edificio, sino un Cuerpo, el Cuerpo de Cristo, y nosotros somos los miembros de este Cuerpo. Concédelo, Señor.
53 Que grandes dones de parte de Cristo sean derramados sobre el pueblo en esta noche, los que pertenecen al Cuerpo. No un paquete sellado, no con regalos de Navidad, como los seres terrenales podemos darnos unos a otros en aprecio de nuestro amor mutuo. Sino que sea ese sello del Espíritu Santo descendiendo al alma de la humanidad, dándoles Vida inmortal. Bendícelos a todos juntos, Padre. (…)
56 Bendice a nuestro pastor. Bendice a los sindicos y a los diáconos de la iglesia, y a todos los que están afiliados a ella, en la membresía del Cuerpo, siendo nacidos de nuevo. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
