
Pan Diario
Cita del Día
02 de enero de 2025
Apocalipsis 19:5
5 Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes.
La revelación que me fue dada
Hermano William Branham, 1960-02-10M
48 Entonces, cuando oré, había orado por bastante tiempo, hasta alrededor de las dos de la madrugada. Y me senté en una silla, algo así como esta, con la cabeza inclinada, y me sentí muy extraño. Mi rostro estaba muy… de tanto llorar, y levanté mis manos y dije:
«Oh Señor, nunca permitas que eso vuelva a suceder. Te amo. Jesús es mi Salvador, lo amo. No permitas que ningún mal tome control».
Dije: «¿Cómo puedo evitarlo, Señor? Se necesitará Tu poder para quitarlo de mí. No quiero tener nada que ver con el diablo. Amo a Jesús, y a Él quiero servir».
49 En ese momento, una Luz apareció en el piso. Miré la Luz; comenzó a extenderse, y miré hacia arriba, y allí estaba esa Luz moviéndose alrededor. Era más o menos de este tamaño, de un color amarillo verdoso, como esmeralda, y estaba iluminando el piso, creciendo cada vez más.
Escuché a alguien caminando, viniendo desde mi lado, hacia mi lado derecho; era un hombre que caminaba. Vestía una túnica blanca, descalzo, de tez algo oscura, con el cabello largo, un hombre grande, con brazos enormes, cruzados así, y comenzó a caminar hacia mí.
Yo estaba tan asustado que me mordía el dedo, y me mordía el dedo; pensé que me había quedado dormido.
50 Ahora, ustedes podrían pensar que eso daría risa, pero si alguna vez estuvieran en ese lugar, se sentirían de la misma manera. Eso no fue una visión; ciertamente sé lo que es una visión. Esto no fue una visión. El hombre estaba allí, igual que yo estoy aquí, y me estaba mirando. Y yo seguía retrocediendo, aferrándome a la silla… mirando hacia atrás.
51 Y Él me miró directamente y dijo: «No temas». Y tan pronto como dijo eso, supe que era la misma Voz que me había hablado desde que yo era un niño. Nunca lo había visto antes, pero era Su Voz. Era profunda, y dijo: «No temas, he sido enviado por Dios para decirte que tu nacimiento peculiar y tu vida…»
(…)
59 Eso fue extraño para mí, y dije:
«Señor, estoy aquí porque cuando voy entre mis hermanos, veo esas visiones, y mis hermanos en el ministerio me dicen que eso es del diablo, y estoy aquí para que Dios nunca permita que eso me vuelva a suceder».
60 Rápidamente, él caminó delante de mí y me pidió que me pusiera de pie, y me levanté, y me dijo:«¿No conoces las Escrituras?»
61 Y yo dije: «Bueno, los ministros no saben… no están de acuerdo con esto. Si esto fuera de Dios, ¿por qué ellos no lo tendrían?»
Él dijo: «Este es el día para esto, esta es la hora».
Yo dije: «¿Por qué fue que los poderes demoníacos del espiritismo lo supieron?»
62 Entonces él dijo: «En los días de nuestro Señor…» Por esa razón supe que ese no era el Señor, porque dijo «nuestro Señor». Él consideraba a nuestro Señor como su Señor; era un Ángel, un hombre, un mensajero.
Y dijo: «Cuando en los días de nuestro Señor, cuando los ministros, los sacerdotes, estaban en el templo discutiendo qué tipo de ropa debían usar, al mismo tiempo, los Magos (astrónomos) iban en camino a adorar al Señor Jesús. Ellos lo conocieron, y el clero no lo conoció».
63 Dijo: «Fue el diablo» (el diablo) «quien dijo: “Sabemos quién eres, el Santo de Dios”. Pero el sacerdote dijo: “Él es el diablo”. El diablo dijo: “Él es el Hijo de Dios”. Los ministros dijeron: “Él es el diablo”».
